Andrés Quispe

UN arquitecto de la lucha chilena.

Andrés Quispe es mucho más que un luchador de alto rendimiento. Conocido en el circuito como el “Coach The Nice”, ha dedicado su vida a la lucha olímpica, primero como atleta de selección nacional y luego como formador de nuevas generaciones. creador del innovador Método NICE, su trayectoria es un ejemplo de disciplina, resiliencia y pasión por un deporte que en Chile aún busca consolidarse.

Su historia comenzó en un taller escolar del desaparecido Colegio Saint Laurent, un semillero de talentos en la lucha y el levantamiento olímpico. Allí, siendo un niño, descubrió la magia de las acrobacias y la intensidad de un deporte que le ofrecía más que competencia: le dio propósito. Con el tiempo, representó a Chile en campeonatos sudamericanos y panamericanos, logrando medallas que marcaron hitos en su carrera y abriendo camino para futuras generaciones.

Hoy, Andrés combina su trabajo como entrenador en el ámbito privado con la docencia universitaria, transmitiendo no solo técnicas, sino también valores y mentalidad de alto rendimiento. A través del Método NICE, ha logrado un enfoque integral para el desarrollo físico y mental de luchadores de élite. Además, su misión va más allá de Santiago: busca llevar la lucha olímpica a las regiones, sembrando “pequeñas semillas” en cada seminario y taller que imparte a lo largo del país.

En esta entrevista, Andrés comparte sus inicios, sus logros más significativos, la realidad de la lucha olímpica en Chile y su visión para el futuro de este deporte. Una conversación sincera con un referente que ha convertido la lucha no solo en su carrera, sino en su forma de vida.

Andrés Quispe, el “Coach The Nice”: “La lucha olímpica me enseñó a buscar la técnica por sobre la fuerza”

Desde sus primeros pasos en un taller escolar hasta representar a Chile en los Juegos Sudamericanos, Andrés Quispe, conocido como “Coach The Nice”, ha construido un camino ejemplar en la lucha olímpica. Hoy, además de entrenar a nuevos talentos y enseñar en la universidad, busca llevar este deporte a cada rincón del país.

De un taller escolar a los grandes escenarios

“Mis primeros pasos fueron en un taller de colegio”, recuerda Andrés. “Me había cambiado de escuela varias veces y en una de ellas, encontré la lucha olímpica como actividad extracurricular. Lo que me atrapó fueron las acrobacias. Se me hacían fáciles porque de niño había practicado capoeira y había muchas similitudes. Mis cualidades físicas también ayudaron: había un taller de prueba y logré entrar sin dificultades.”

El sueño de representar a Chile

Para Andrés, el anhelo de vestir los colores de Chile estuvo presente desde el inicio. “Siempre quise representar al país en eventos internacionales. Fue ese sueño el que me llevó a tomar la decisión de dedicarme de lleno a la lucha y profesionalizarme.”

El combate que marcó su carrera

Aunque cada enfrentamiento ha tenido un significado especial, hay uno que recuerda con particular emoción: la clasificación a los Juegos Sudamericanos en Chile. “El pase a la final fue un momento clave. Había rivales muy fuertes en mi categoría, pero ese día todo se dio para pelear por el oro. Fue un logro importante, no solo para mí, sino también para el país, que celebraba estos juegos en casa. Después vinieron los Panamericanos, y desde ahí todo empezó a ir hacia arriba.”

La emoción de representar a Chile por primera vez

Andrés rememora su primera experiencia internacional con la camiseta nacional: “Era un niño, y los primeros viajes fueron toda una aventura. Salir de Chile, conocer otros lugares… Pero lo más emocionante era subirse al colchón y escuchar tu nombre por los altoparlantes. Se te eriza la piel. Son momentos que no se olvidan.”

La lucha olímpica en Chile: desafíos y crecimiento

Respecto al desarrollo de la lucha en el país, Andrés es realista pero optimista. “Hoy trabajo de forma privada con un equipo financiado por recursos propios. Con el tiempo, al estudiar y conocer los proyectos existentes, veo que hay instancias que pueden ayudarte a abrir espacios, centros o clubes. El crecimiento ha sido paulatino, quizá más lento de lo que quisiéramos, pero cada año avanzamos un porcentaje importante. Eso sí, es clave que la lucha no solo crezca en Santiago, sino también en las regiones. Para mí, llevar la lucha a otras zonas del país es una misión. Cada seminario que hago deja una semilla; la gente queda con ganas de aprender.”

Un día en la vida de “Coach The Nice”

Su jornada comienza temprano, a las 5:30 de la mañana. “Abro el gimnasio a las 6:00 y doy clases personalizadas de preparación física. Después voy a la Universidad Bernardo O’Higgins, donde imparto un ramo en Ciencias del Deporte. Al regresar al gimnasio, sigo con entrenamientos personalizados y, los lunes, miércoles y viernes, imparto clases de lucha a las 6 de la tarde. Termino el día con mi propio entrenamiento, ya sea físico o de Jiu-Jitsu, que practico como hobby y que me ha ayudado a salir de la zona de confort del luchador.”

Un mensaje a las nuevas generaciones

Para quienes sueñan con iniciarse en la lucha olímpica, Andrés tiene un consejo claro: “Es un deporte muy lindo que plantea constantes desafíos. Te enseña a salir de la zona de confort, a buscar la técnica por sobre la fuerza. Desarrolla equilibrio físico y mental, pero sobre todo, es un tremendo aporte a nivel psicológico y social. Lo he vivido y lo he investigado tanto en el pregrado como en el posgrado: la lucha transforma vidas.”

El legado que quiere dejar

Más que medallas o títulos, Andrés desea ser recordado por su impacto en las personas. “Quiero que se considere que hice un aporte a la lucha. Las medallas pasan y a veces se olvidan, pero dejar huella en quienes llegan a tu gimnasio y lograr que se enamoren del deporte, aunque no lleguen a la selección, eso es invaluable. Que puedan decir: ‘Estoy practicando uno de los deportes más antiguos del mundo, uno de los primeros olímpicos’. Eso es genial.”

Tres palabras que lo definen
“Disciplina, determinación y… el más nice”, dice entre risas.

 

El poder de la mente y la música como motor

Antes de entrar al tatami, las palabras de motivación resuenan en sus audífonos: frases positivas que lo ayudan a mentalizarse para el combate. Su lema es claro: “Siempre se puede dar un esfuerzo más, un porcentaje más. El límite está en tu mente.”

Un colegio que sembró grandes luchadores

Andrés aprendió lucha en el colegio Saint Laurent, un establecimiento que ya no existe pero que dejó una huella en la historia deportiva chilena. “Fue un semillero de luchadores y levantadores olímpicos que lograron medallas panamericanas. Hoy en día, ese colegio es solo un recuerdo lindo, porque tras el terremoto de 2010 fue demolido. Ahora hay edificios donde alguna vez estuvo, pero su legado permanece en quienes nos formamos allí.”

“Coach The Nice”: un ejemplo de disciplina y pasión

Con una historia marcada por el esfuerzo y la resiliencia, Andrés Quispe sigue inspirando a las nuevas generaciones de luchadores chilenos, demostrando que la lucha olímpica es mucho más que un deporte: es una escuela de vida.

Un legado que va más allá del tatami

La historia de Andrés Quispe es la de un luchador que nunca se conformó con quedarse en la zona de confort. Desde sus primeros pasos en el extinto Colegio Saint Laurent hasta representar a Chile en escenarios sudamericanos y panamericanos, cada combate, cada entrenamiento y cada enseñanza han sido parte de un camino construido a pulso.

Hoy, como fundador  Cordillera wrestling y creador del Método NICE, su aporte trasciende las medallas y los podios. Ha formado generaciones de atletas, llevado la lucha olímpica a regiones donde antes era desconocida y consolidado un enfoque integral que combina lo físico, lo técnico y lo mental.

Más allá de los logros personales, Andrés ha demostrado que la verdadera victoria está en inspirar a otros a superarse, a creer que “siempre se puede dar un porcentaje más”, como él mismo dice. Su legado ya no depende de los resultados sobre el colchón, sino de las semillas que sigue plantando en cada rincón de Chile, donde jóvenes descubren en la lucha olímpica no solo un deporte, sino una escuela de vida.

1 comentario en “Andrés Quispe”

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